Caschef

Desde muy temprana edad comenzó mi interés por la cocina, cuando los domingos solía ayudar a mama en las labores de preparación de los ricos desayunos – almuerzos (brunch), en los que ya experimentaba cierta fusión de productos, puesto que ella incorpora el chorizo canario español, como una alternativa de relleno de las increíbles arepas domingueras, arepas que son amasadas con leche y queso fresco, selladas en budare, y terminadas al horno lo que las hacia esponjosas y deliciosas….

Al terminar el colegio, me encontré con una disyuntiva en mi elección de profesión, siempre había querido ser piloto y por ende militar, pero en mi corazón crecía aceleradamente una pasión, un sentimiento profundo por las artes culinarias, deseo que tuve que poner en espera por mi pronto ingreso a la Escuela de Aviación Militar de Venezuela.  Sin embargo una serie de eventos históricos me apartaron de la vida castrense y me llevaron a vivir a Miami, ciudad en donde trabaje por primera vez en un restaurante, y a pesar de que mi puesto de trabajo no era exactamente en la cocina, quedo claro para mí que en los fogones estaba mi verdadera vocación….

Al año, regrese a mi país donde sin perder tiempo comencé mis estudios culinarios en una importante escuela de cocina de Caracas como lo es High Training Educational Institute, donde al finalizar el último periodo académico me fue ofrecida una beca para hacer unos cursos especiales en la madre patria, oferta que por supuesto acepte,  y  partí rumbo a Valencia a continuar mi estudios en la Escuela de Hostelería y Turismo de Valencia.  Culminado el curso,  fui enviado a hacer mis pasantías a Sevilla, a Sanlúcar la Mayor para ser más precisos,  a un hotel de 5 estrellas gran lujo llamado La Hacienda Benazuza, cuyo restaurante gastronómico poseedor de 2 estrellas Michelin llamado La Alquería, era regentado por el mismísimo Ferrán Adrià.

Este experiencia fue muy dura, debido al altísimo nivel de exigencia y las largas jornadas de trabajo de 14 o 15 horas, pero muy provechosa porque a pesar de que no recibía ni un euro de paga, el aprendizaje fue invaluable, la disciplina, la organización y el orden eran tan indispensables como el gorro de cocina, y lo más importante, me enseño que la creatividad es infinita, tiene muchas formas de hacerse presente, y no conoce límites.

Luego de terminar esta etapa, me quede en la fantástica Sevilla, que no está demás decir, que es una ciudad con mucho encanto, mucha identidad y como dirían los sevillanos con mucho arte!!! Sus sevillanas, sus corridas de toros, y su mundialmente conocida feria, donde al compás del flamenco, y el rebujito, se vive la semana más alegre de todo el año.

Sevruga, se llama el restaurante donde trabaje los 3 años siguientes y Coria del Rio el pueblito donde viví, y bajo las ordenes del joven Chef Javier Pérez de Lara continúe mi aprendizaje en cocina creativa, o de autor, o fusión, en fin,  ese tipo de cocina que tiene muchos nombres, pero que al final yo defino como un mecanismo de desahogo para expresar ideas, caprichos y versiones de platos marcados e influenciados por los orígenes y las travesías de cada chef.  De ahí volví a mi Venezuela, con mucha ilusión de trabajar por primera vez en mi país y ver que satisface al venezolano a la hora de sentarse a comer, y fui Jefe de Cocina de Omerta Cucina, experiencia increíble, y complicada a la vez, donde aprendí muchísimo y donde tuve que conocer y minimizar mis limitaciones, y donde obtuve una idea bastante clara y quizás un poco decepcionante de los deseos y exigencias del publico gastronómico de mi tierra.

Luego volví a España, esta vez a Madrid, una ciudad con una vibra totalmente distinta, mucho mas abierta a una realidad marcada por la gran diversidad de culturas que se conjugan en una Madrid moderna, cosmopolita y tolerante. Allí trabaje en el restaurante O’live, bajo las ordenes del chef  George Urquiza, un argentino con una gran filosofía de trabajo, una gran capacidad organizativa y una voluntad  inquebrantable, y donde tuve la oportunidad de ser 2do de cocina, experiencia importante y muy provechosa que me enseñó a ser mas consecuente y paciente cuando se trata de expresar y sobre todo de hacer entender las ideas que uno tiene para mejorar el desempeño de la cocina.

En  estos momentos me encuentro afinando otros aspectos profesionales y de negocios necesarios para el futuro culinario que deseo poner al servicio de mis comensales, entre otras cosas este receso de los fogones me esta permitiendo apreciar el otro lado de la cocina, la mesa y sus desafíos…

Mi pasión y mi devoción hacia la comida y hacia todo el entorno que la envuelve se mantiene tan vivo como el primer día, y a través de este blog espero poder compartir con ustedes mi manera de entender la gastronomía y a motivarlos a probar, a atreverse con nuevos sabores, con nuevos productos, con nuevas tendencias, porque así, no solo enriqueceremos nuestros paladares, sino nuestra vida misma al disfrutar de uno de los placeres milenarios de la vida como lo son el comer y beber.

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